Lo esencial en un empaque es poder comunicarle al consumidor de manera asertiva el mensaje (contenga los insights necesarios), ya sea mediante un claim gráfico o textual, pero que no le deje duda de los beneficios y atributos del mismo.
Considerando que la elección en el anaquel es de diez segundos y se dedica un segundo o menos a revisar las etiquetas de los productos, el empaque debe actuar como la personificación de la marca y comunicador de los atributos.
Un buen empaque debe cumplir con tres roles:
Visibilidad: que sea fácil de encontrar y se destaque en el estante.
Comunicación: que transmita el mensaje funcional y/o emocional, y establezca expectativas de valor adecuadas.
Persuasión: genere un interés en comprarlo
Una vez cubiertos los puntos anteriores se deben comparan los diseños con los competidores o el producto de referencia; ya que se busca minimizar los riesgos provocados por los cambios en el diseño.

